Sobre los libreros de viejo en la CDMX y su influencia nacional

Sobre los libreros de viejo en la CDMX y su influencia nacional

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La información de libreros de viejo en la Ciudad de México se encuentra en artículos, entrevistas radiofónicas y televisivas. Enfatiza alguna singularidad (libros usados, libros antiguos, libros de ocasión, sobrevivencia de la actividad).

Esta información disponible se encuentra dispersa y responde a grupos o personajes que justifican su accionar en este gremio. No hay una descripción holística de los libreros de viejo en el siglo XX.

Los libreros de viejo a lo largo del siglo XX fueron difusores del proyecto nacionalista: el proyecto del grupo hegémonico de la Revolución Mexicana que exalto un concepto de mexicano. La revisión de la historia nacional decimonónica en especial la liberal aunado a la exaltación de lo indígena, en una política educativa desde la SEP (Secretaria de Educación Pública) en 1920.

Los libreros de viejo fueron vehículos al localizar y vender material impreso sobre los períodos referidos: libros de época, ediciones facsimilares, ediciones de circulación restringida (no venal, numerada, de alguna dependencia privada o gubernamental, conmemorativa).

Los libreros de viejo se especializan, lo que determine su público (estudiantes, lectores, amas de casa, profesionistas, escuelas diversas, universidades, ferias del libro, bibliófilos, coleccionistas, investigadores), es decir por su ubicación geográfica.

Enfrentan tres problemas que hacen difícil su labor, a saber, escasos lectores, los espacios públicos son cerrados a toda vendimia incluye libreros y las políticas públicas en las cuales los libreros de viejo no son considerados ni consultados.

La estructura es gremial y consecuencia de la precariedad, al no poder organizar a un nivel empresarial. Los conocimientos se trasmiten de maestro-aprendiz a donde se recorre un período de 20 años para ser considerado maestro.

Esta historia inicia en 1933, “El Mercado del Volador” es desahuciado por el Proyecto Regulador, del arquitecto Carlos Contreras. Las calles de Seminario, Argentina, Guatemala, Palma se instalan los libreros de viejo.

En 1945 un grupo de libreros, alrededor de cinco, se colocan los fines de semana en la calle Argentina y Rayón, en la idea de promocionar sus librerías, ubicadas en el Centro Histórico. Al paso del tiempo se unen personas que venden solamente los domingos. Llegan hasta Paraguay y Haíti entre 1955-1959.

En 1960 son reubicados, durante la administración de Uruchurtu, a La Lagunilla (Calle de Rayón camellón central), hasta 1970. La construcción del eje vial 1 norte son reubicados en “La marquesina” del Mercado de La Lagunilla (Comonfort y Ecuador). Actualmente están en la explanada del mercado de La Lagunilla (Eje 1 norte entre Allende y Chile) los domingos.

En 1986 la Feria del Libro del Palacio de Minería (Tacuba 15) libreros de viejo ven la posibilidad de instalarse paralelamente en el callejón de La Condesa. El acercamiento de libreros de viejo dispersos en el Distrito Federal y su Zona Conurbada sienta las bases de lo que ahora es la proliferación de libreros callejeros.

Esta generación se caracteriza por su formación universitaria, proceden de sus respectivas facultades a donde vendían: UAM-A, UAM-X, UAM-I, Zacatenco, Casco de Santo Tomás, ENEP-Acatlán, ENEP-Zaragoza, ENEP-Los Reyes, ENEP-Cuauhtitlán, Chapingo, Ciudad Universitaria, Cineteca Nacional.

Se integran libreros de viejo tradicionales asentados en colonias de vieja data: Santa María la Redonda, San Rafael, Guerrero, Juárez, Roma, Tacubaya, el Centro.

Actualmente la oferta esta dispersa, anteriormente las librerías de viejo controlaban, al grado que las librerías formales acuden a estos libreros ambulantes. Dos son las ferias especializadas en el años: La Feria del Libro de Ocasión, paralela a la Feria del Palacio de Minería (marzo) y la organizada por la SHCP en Palacio Nacional (junio).

Actualmente los libreros de viejo desaparecieron (2020). En perspectiva las posibilidades al rompimiento con las familias que controlaban el mercado (1988), solo sirvió para que gentes como Cesar Sanchez Obregon, Juan Paez Fonseca hicieran el movimiento un fracaso. Pues toda esa generación se perdió y actualmente una joven inicia este camino ya hecho por nosotros.